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EMPOWERING THE PEOPLE O EL ABANDONO DE RESPONSABILIDADES POR PARTE DEL ESTADO

Empowering the people, que traducido al español viene a significar “dando el poder a la gente” es el nuevo eufemismo utilizado por los políticos de corte neoliberal para explicar cómo el Estado deja de de tomar parte en las esferas de la sociedad menos rentables, para abandonarlas en manos de los ciudadanos que han de buscar sus propios recursos y trabajar de forma solidaria para poderlas mantener.

Ideologías como la del primer ministro inglés David Cameron que se traducen en proyectos políticos como la Big Society afectan a todas las esferas de la sociedad, la cultura y las artes, por ser siempre mal entendidas y menospreciadas, son las que más sufren las consecuencias junto a la sanidad y la educación públicas. La idea es sustituir la capacidad del Estado para proveer de dichas políticas al conjunto de la sociedad, por un batallón de charities, ONG´s privadas, que consiguen llevar a cabo sus actividades a través de la captación de fondos generosamente donados por los ciudadanos y empresas que desgravan sus aportaciones.

La creciente figura de los voluntarios, que trabajan de forma gratuita como la palabra indica, es ahora parte fundamental de esta Big Society y sustituyen – a los que en otra época serían asalariados- en diversas funciones no sólo de apoyo sino también de alta cualificación. Son habituales ya las ofertas de empleo en las que para acceder o ser considerado como candidato potencial, exigen a los aspirantes un importante bagaje como voluntario o aprendiz. Es decir, en el sector cultural el trabajar de forma gratuita durante un periodo más o menos de la vida “laboral” es ahora un “must” a la hora de encontrar trabajo.

Pero, ¿cómo debe reaccionar el mundo de la cultura y las artes ante estas circunstancias? Desde nuestro punto de vista, y ante la aplastante realidad, más que nunca los responsables de las políticas culturales, museos, centros de arte y demás instituciones del sector, deben trabajar por demostrar y cuantificar el importante impacto que la cultura tiene en la sociedad. Este impacto debe ser medido no sólo con indicadores cualitativos sino también cuantitativos, utilizando las herramientas de la economía para favorecer la posición de la cultura. Demostrar su necesidad por encima de otras políticas que los nuevos Estados consideran más rentables es fundamental. En relación a este tema recomendamos el artículo publicado por la RSA, Arts Funding, Austerity and the Big Society

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Esta entrada fue publicada en abril 12, 2012 por en Recortes y etiquetada con , , , , .
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