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NEOLIBERALISMO Y CULTURA – En busca de un ‘safety plan’

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‘No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social’.

Estas palabras que Federico García Lorca pronunció en la inauguración de la biblioteca de Fuente Vaqueros (Granda), en 1931 son tan extrapolables a la actualidad que no hemos podido evitar comenzar con ellas este post.

La crisis económica en la que nos han sumergido los Gobernantes en comunión con bancos, agencias de rating y multinacionales (y que por tanto, fue una “sorpresa” sólo para los de siempre, los ciudadanos) ha puesto en marcha el mecanismo definitivo de implementación de las políticas neocon y de los grupos – mal llamados- neoliberales. Este mecanismo definitivo se llama ahora ‘austeridad’, pero un poco antes se ha llamado ‘seguridad’, y todavía antes ‘libertad individual’. Todas ellas forman parte de la estrategia de consolidación de lo que Joaquín Estefanía llama en su artículo Creadores de Escasez , el “neoliberalismo de Estado”, ‘una paradoja por la cual mientras los beneficios (de unos pocos) continúan siendo individuales, los riesgos (de la mayoría) se socializan. En ella, el papel del Estado ya no consiste en limitar el poder económico sino en facilitar su predominancia; el Estado solo debe actuar para favorecer el libre funcionamiento de la competencia (excepto la citada socialización de pérdidas), allanar los conflictos sociales y mantener el orden público’.

La cultura no sólo es víctima de esta política de neoliberalización de la sociedad, sino que se encuentra en el centro de su diana. Y los recortes que sufre el mundo de la cultura en la mayor parte de Europa se cubren bajo el manto de la austeridad.

En España, ya lo hemos comentado en más detalle en algunos de nuestros post anteriores, el presupuesto nacional para cultura se ha reducido alrededor de un 30%. Los gobiernos regionales y locales, emprendieron recortes de similares proporciones. Y qué decir del IVAzo Cultural, escalando del 8% al 21%. En el 2012 en Portugal, los recortes para el sector de la cultura ascienden hasta un 40% en relación a 2011. En Italia, el país con mayor número de espacios protegidos por la UNESCO, se ha reducido el presupuesto desde 2300 millones de euros en 2001 a 1400 millones de euros en 2012. Y Grecia, cuna de la civilización europea, el presupuesto para cultura ha experimentado una reducción del 35%.

Pero ¡ojo!, no sólo los llamados PIGS (Portugal, Italy, Greece, Spain) en el mundo anglosajón han estado recortando la cultura.

En el Reino Unido, que no ha sido rescatado, al que las agencias de rating no bombardean y al que el Gobierno actual mira y admira con tanta atención, el Departamento de Media, Cultura y Deportes, anunció un recorte de 11.6 millones de libras, del presupuesto del Arts Council England (ACE) que se sumará al 30% de recorte de su presupuesto que George Osborne, anunció ya en el 2010.

Este nuevo y exiguo presupuesto del ACE – que financia a organizaciones y actividades en todos los sectores de las artes, desde el teatro al arte digital, de la lectura a la danza, de la música a la literatura pasando por la artesanía y la colecciones- supone la pérdida de financiación para muchos de ellos. En el 2012, 1333 grupos solicitaron financiación, pero sólo, 695 de ellos la han recibido para un periodo de tres años desde 2012. Y más de 300 de ellos, que en años anteriores había recibido financiación, la van a ver reducida drásticamente.

Además, el propio ACE, se enfrenta al reto de una reducción de su presupuesto, desde 449 millones de libras a 349 para el 2015. Esto supone una reducción del personal permanente – alrededor de 100 puestos de trabajos van a desaparecer- y la desaparición de sus oficinas regionales. De las 9 actuales, se reducirán a 4, situadas en Londres, Birmingham, Manchester y Bristol, con la consiguiente separación de los organismos financiadores de la cultura, de los espacios con necesidad de financiación, y señalando una cierta tendencia a la re-centralización.

La crisis económica también está afectando a los recursos y la financiación que proveen las autoridades regionales y locales. En la encuesta del 2012 realizada por Arts Development UK sobre la financiación de las autoridades locales a la cultura, se han señalado dos tendencias claras. La primera, apunta a una reorganización generalizada de los servicios culturales, que resulta en una creciente combinación de los servicios culturales con otros servicios (como los de regeneración u otros servicios comunitarios) indicando así una posible pérdida en la especialización en el campo de la cultura. La segunda, una progresiva pérdida de financiación de las organizaciones voluntarias que trabajan con la cultura y aquellas que ofrecen apuestas más independientes, con un 41% de reducción en su financiación, demostrando que las autoridades locales cada vez encuentran más difícil mantener la financiación de organizaciones culturales independientes.

Las autoridades locales en Reino Unido, están encontrando más y más difícil hacer frente a los recortes que año tras año están padeciendo, hasta el punto de que muchas, han tenido que cerrar sus servicios culturales. Northampton Borough Council, Herts CC, Borough of Wellingborough Council, Gloucestershire County Council, Chichester District Council, entre otros, ya no tienen servicios culturales o planean su clausura en los próximos meses. Recientemente, Newcastle Council ha anunciado el recorte del 100% de su presupuesto para cultura, el 50% de recorte para los museos y la bibliotecas de las cuales cerrarán todas, menos dos, que quedarán como las únicas bibliotecas públicas. Varios artistas, entre los que se encuentran el escultor Antony Gormley, Sting, Bryan Ferry y Mark Knopfler, han unido fuerzas y han dirigido a las autoridades locales una carta en la que describen estos recortes como un ‘ataque a la cultura muy corto de miras‘ y donde afirman ‘que las autoridades locales están poniendo en riesgo patrimonio cultural compartido y construido por generaciones y generaciones de ciudadanos‘. Los recortes en la cultura se han hecho demasiado rápido y en demasiada profundidad como para dar tiempo a las organizaciones a buscar apoyo alternativo.

La realidad es que la magnitud de los recortes a la cultura- junto con los realizados a otras políticas básicas del Estado de Bienestar, como educación o sanidad- han levantado voces en el Reino Unido (lo que no es fácil) que consideran estos recortes como parte de una estrategia ideológica más profunda de vaciado del estado (ahí nos incluimos nosotros también). El desplazamiento de las humanidades y las artes del curriculum nacional, es una medida especialmente significativa a este respecto. Stephen Daldry, director de cine y de teatro que participó en la producción de la ceremonia de los Juegos Olímpicos de Londres, declaró al periódico The Stage, ‘es cuando menos sorprendente que a la vez que se celebraba la gran gala de los juegos Olímpicos – y en paralelo lo que llamaron Olimpiada Cultural- nuestro Secretario de Estado considere apropiado sacar a las artes y la cultura del curriculum educativo (…) Así que, volvemos a donde estábamos 15 años atrás, donde teníamos que luchar por viejos principios, viejas ideas e ideales de un país que debería estar a la cabeza de lo que expresó en las Olimpiadas…así que desafortunadamente va a haber que levanterse y volver a discutir todo de nuevo.

La marginalización de las artes y la cultura del sistema educativo puede conllevar la creación de unas nuevas generaciones con una falta absoluta de habilidades sociales, deshumanizadas e incapaces de empatizar con ‘el otro’. La abrupta reducción del presupuesto dedicado a la cultura, provocará la destrucción del las industrias culturales y creativas europeas, erosionará la cohesión social y reducirá la capacidad de innovación y la creatividad, en definitiva, la espectacularización de la cultura y la sociedad (esto ya lo expresó Montoro anunciado los sectores que se verían afectados por el IVAzo cultural ‘(…) cines, teatros, discotecas, circos, toros y otros espectáculos’). Por eso, aunque todas las señales parecen indicar que 2013 va a ser un año igualmente duro, debemos seguir poniéndonos en pie por la cultura. Una mayor coordinación y refuerzo de las acciones de presión política, la colaboración entre los diferentes agentes culturales y las instituciones artísticas y sobre todo, el compromiso de los ciudadanos, será fundamental para conseguir hacer entender al gobierno y a las autoridades locales, por lo menos, una mínima parte del valor de la cultura y las artes para el desarrollo de las sociedad. Eso sí, hay que poner un ojo en el Reino Unido, y estar preparados para lo que pueda pasar…

 

 

 

 

 

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Esta entrada fue publicada en enero 13, 2013 por en democracia, Recortes, Unión Europea y etiquetada con , , , , , .
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