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EL LEGADO CULTURAL DE THATCHER

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* Artículo publicado originalmente en el Blog de la Fundación Alternativas en El País (12 – 04-2013)

La muerte de Margaret Thatcher, ha devuelto a las páginas de los periódicos el análisis y el debate de sus políticas, de su ideología y de la impronta imborrable que dejó en su papel como Primera Ministra del Reino Unido.

En el capítulo cultural, Thatcher revolucionó el Reino Unido. Bajo su Gobierno, de 1979 a 1990, se produjo un giro radical en cuanto a la idea de la responsabilidad que el Estado debía asumir en materia de política cultural. Michael Billington lo explica así en The Guardian, “de las subvenciones públicas se pasó al patrocinio empresarial”. Una agencia independiente, el Arts Council, pasó a ser un instrumento de gobierno, y se generalizó una mentalidad de «asedio» en organizaciones artísticas (…). En 1987, su ministro de economía, Richard Luce, anunció que «la única forma de saber si triunfaremos depende de nuestra capacidad de atraer suficientes clientes»’. Para ello se crearon la  Association for Business Sponsorship for the Arts (ABSA) y  The Business Sponsorship Incentive Scheme (BSIS). Con estas agencias se primaba a aquellas organizaciones que pudieran atraer financiación privada, suprimiendo así las propuestas más innovadoras o políticamente más comprometidas. Adiós a la democracia cultural. Abran paso, llega el Mercado.

Desde entonces -poco a poco en el Reino Unido, y en otros países como España, con mucha prisa–, Europa en su conjunto avanza hasta la situación actual, donde nos encontramos con un sector cultural acuciado por los recortes y una ‘nueva ola’ de políticas partidarias de la autorregulación de la cultura (y de lo que sea) por el mercado. He aquí que nos encontramos con Barroso, que en la conferencia organizada por RESEO – plataforma para la promoción de actividades educativas de Opera y Danza- volvía a salir en defensa de Europa y de la cultura como elemento vertebrador, ‘la cultura es el cemento que une a Europa’, afirmaba.

Sin duda, es de destacar que el más alto representante de la Comisión Europea acepte participar en este tipo de actos con el sector, más si cabe cuando lo comparamos con la situación de la España actual donde al Ministro de Educación y Cultura español ni está ni se le espera, salvo en circunstancias puramente protocolarias.

En su intervención, Barroso volvía de nuevo a hacer una defensa de la idea de cultura como eje principal para el desarrollo de la U.E, la cultura como un valor compartido, junto al lema ‘unidos en la diversidad’-y en ‘la adversidad’ añadimos-  como garante de los valores que no olvidemos constituyen la esencia misma de la Unión: paz, libertad, tolerancia y diversidad cultural.

El sector de la cultura en Europa lleva mucho tiempo movilizándose no sólo a nivel nacional, en cada Estado Miembro, sino también a nivel Europeo, con iniciativas como las que se lanzan a través de la plataforma Culture Action Europe. Precisamente desde aquí se está luchando porque la austeridad presupuestaria de la Unión no afecte irremediablemente al presupuesto destinado al programa  Creative Europe, buque insignia que debe articular  la política cultural de la Unión Europea. A través de ‘We are More Europe’, más de 250 organizaciones culturales europeas, solicitan o más bien ‘suplican’ en una carta al presidente Barroso que defienda el presupuesto. Y es que, si el Parlamento Europeo no lo remedia, el presupuesto aprobado por los Estados Miembros para cultura rebaja en un 15% la propuesta de la Comisión. Recordemos que el capítulo que amalgama cultura y ciudadanía representa menos del 2% del presupuesto total.

Las propuestas de la austeridad aplicadas a la cultura están dando casos de paralelismos asombrosos.  Richard Lucet miembro del gobierno de Thatcher en 1987 hablaba de que ‘todavía hay muchos en el mundo de la cultura que tienen que ser destetados de la mentalidad del estado de Bienestar’. Y curiosamente en este sentido se manifestaba el actual Subdirector de Promoción de Industrias Culturales en el Ministerio de Cultura -en la conferencia en febrero de este año sobre financiación de la cultura celebrada en la Universidad de La Laguna-,  ‘lo importante no es el tipo de actividad cultural sino que esa actividad tenga un carácter económicamente viable, sea sostenible y tenga en cuenta el mercado’.

Recordamos que la batalla que se está librando no es económica sino ideológica. El triunfo del modelo anglosajón, el de los herederos de  Reagan y Thatcher, el de los Chicago Boys, el que sitúa en el centro de la diana cualquier servicio público ‘no rentable’ (ya sea la cultura, la educación o la sanidad) en favor de una liberalización enloquecida, parece haber triunfado sobre la idea del estado de bienestar que originó y dio sentido a la construcción de la UE; y nada tiene que ver, como dice el Ministro Wert, “con las exigencias de consolidación fiscal de la Unión Europea”.

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Esta entrada fue publicada el abril 18, 2013 por en democracia, Unión Europea.
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