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VALLAS EN LA DIPLOMACIA CULTURAL EUROPEA

DSC_0187*Publicado originalmente el 7/10/2015 en la blog Fundación Alternativas – El País

Durante los días 3 y 4 septiembre, bajo presidencia luxemburguesa, se desarrolló la conferencia “Culture and development: towards a more strategic approach to cultural policies in the EU’s external relations“. Arropados bajo este largo título, más de 40 ponentes de dentro y fuera de Europa, se reunieron para debatir en torno al papel de la cultura en las relaciones exteriores de la UE y en particular en la cooperación al desarrollo como instrumento de la diplomacia cultural. Casi todos ellos de corte muy institucional o viejos conocidos de este tipo de encuentros (ver listado), no esperábamos grandes novedades como resultado del debate.

Efectivamente, siguiendo la línea de las acciones puestas en marcha desde la resolución del PE de Mayo del 2011 “on the cultural dimensions of the EU’s external actions” hasta la Acción Preparatoria de 2014 sobre este mismo tema, se señaló de nuevo el papel transversal de la cultura, sus lazos con el desarrollo, su rol como potenciador del diálogo y el entendimiento entre las personas, su carácter supra-ministerial (del que en España sabemos tanto) y como siempre se habló de la necesidad de dar coherencia al discurso político europeo. Y en estas estábamos cuando la crisis de refugiados hace saltar por los aires todos los buenos propósitos discutidos en Luxemburgo y deja en evidencia esa falta de coherencia entre los valores expresados en papeles y conferencias y las políticas implementadas por la Unión y sus miembros.

Y entonces, nos acordamos de los titulares de prensa cuando se anunciaba al nuevo presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker y su proyecto para la Unión. “Una nueva Comisión para una nueva Era”. “Las relaciones directas y personales entre las personas, principalmente en el campo de la cultura y la educación, son más y más importantes en el contexto internacional. Y juega un papel fundamental en la formación de la identidad de la UE” – decía Junker en el discurso sobre las prioridades de su Comisión. Y continuó afirmando “Queremos que la UE se convierta en un actor global fuerte. Y pensamos que la diversidad cultural debe de ser promovida en un contexto de apertura eintercambio entre las diferentes culturas”. Efectivamente. Juncker, y tras la aprobación del PE (en segunda ronda eso sí les quedó muy bien) tuvo a bien nombrar Comisario de Cultura, Educación y Deporte, nada menos que al señor Tibor Navracsics. Miembro del partido Fidesz-Unión Cívica Húngara (Fidesz-MPSz), ex-Ministro de Asuntos Exteriores, ex-Ministro de Justicia, fiel del Gobierno de Viktor Orbán, defensor de la ley mordaza húngara y partidario de un nuevo muro de la vergüenza en pleno centro de Europa, ocupó su puesto para aportar su grano de arena a esa “nueva era” para Europa.

Y en estas estábamos cuando la crisis de refugiados hace saltar por los aires todos los buenos propósitos discutidos en Luxemburgo y deja en evidencia esa falta de coherencia entre los valores expresados en papeles y conferencias y las políticas implementadas por la Unión y sus miembros. En Europa nada es casualidad. La realidad, esa cosa que sucede en paralelo a todos estos discursos, debates y resoluciones, proyecta todo lo contrario: la desesperación humana, la falta de entendimiento, la falta de solidaridad, la falta de humanidad desplegada por la Unión y sus miembros. La valla anti-refugiados (anti-personas más bien), construida por Hungría en la frontera con Serbia, la de Melilla, el Mediterráneo y sus mafias, las fronteras, los centros de acogida que se ha convertido en lugares de nadie son ahora constantes recordatorios del naufragio al que está abocada la UE sino y empieza a atender y entender sus responsabilidades.

Ya en el 2009 la encuesta sobre “la imagen exterior de la UE” llevada a cabo por la Universidad de Bologna (Lucarelly, S & Fioraminte, L. 2007-2009), señalaba lo débil que era la percepción de la UE como un “poder normativo” que exportara valores universales y luche por los derechos humanos. Este “zasca” a la UE entonces podría haber hecho reaccionar a los poderes fácticos y hoy no estar donde estamos. Mogherini, encargada de llevar a cabo la estrategia común de política exterior con más poder y medios (económicos) que nunca antes en la Unión, lo va a tener muy difícil para desarrollar una diplomacia cultural europea. Después de esta crisis de los refugiados con qué autoridad se erige Europa como mediador de los conflictos del mundo, ¿se puede todavía aspirar a establecer una diplomacia cultura europea ? ¿cuáles van a ser los ideales que desde la UE serán exportados?

Y que no nos echen la culpa a los ciudadanos. La sociedad civil, los individuos están dispuestos a cambiar las cosas. Encuentran tiempo, recursos y ánimo para hacerlo. Para muestra, los miles de eventos, pequeños y grandes gestos que aunque para muchos han sido anecdóticos, creemos que reflejan el poder de la cultura en esta sociedad. Por ejemplo, Secret Cinema proyectó en un campo de refugiados de Calais una película de Bollywood. Entre 3000-4000 personas que viven en “la Jungla” pudieron por unas horas escapar de la realidad en la que viven. Una orquesta sinfónica de exiliados en Europa (principalmente sirios) realizaba el pasado 22 de Septiembre su primer concierto en Bremen. Muchos volvían a tocar juntos después de años de haber tenido que abandonar la escuela en la que aprendían cuando comenzó la guerra. En este sentido, desde organizaciones como Culture action Europe se ha llamado a la coherencia, “nosotros, los europeos, debemos asumir la responsabilidad de no destruir el proyecto mismo de la solidaridad y la paz que representa el faro de la seguridad y la esperanza de que Europa representa”. Si desde la ciudadanía surgen acciones que mitigan el conflicto y fomentan la solidaridad los dirigentes, los que tienen el poder de tomar decisiones, deberían ser valientes y aprovecharlas. La brecha irresponsable entre la retórica y la práctica de la UE debe desaparecer.

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Un comentario el “VALLAS EN LA DIPLOMACIA CULTURAL EUROPEA

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Esta entrada fue publicada el octubre 19, 2015 por en democracia, Recortes, Unión Europea.
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